miércoles, octubre 04, 2006

Las Curitas del Sebastián

María Eugenia Gil.Mi nombre es Sebastián, tengo ya 8 años y como se leer, ayer revisé las cosas pendientes de mamá pegadas a la nevera con un imán y leí para mi gran sorpresa algo así como “hacer el escrito para la fábrica de curitas”…hummm y me quedé pensando ¿cómo mi mamà va a escribir sobre curitas si ella sobre “eso” no sabe nada?… Y es que para contar historias de curitas llámenme a mi que tengo un “estoraque”, jajaja como dicen los adultos!!! Y es por esta razón que hoy, a escondidas, estoy escribiendo (porque también se escribir) estos cuentos que para mi son maravillosos y tienen su misterio. Aunque mamá luego se que me lo agradecerá, pero este chance ERA MIO, no podía hacerlo ella!!!

Cuando era más pequeño de lo que soy ahora, más o menos de 5 ò 6, ya no recuerdo, tenía agarrada la manía de cogerle a escondidas toda, pero toda, la caja o cajas de curitas a mi mamà y las destapaba una a una, lentamente, pues era parte de la fascinación que tenía y, comenzaba a dibujar, a hacer caminos interminables que iban hacia el cielo con ellas sobre la paredes, el piso, la mesa de mi cuarto o cualquier sitio donde pegaran era bueno. Hacía todas las figuras que se me ocurrían y hasta alternaba el forrar algún muñequito (o carrito o que se yo, lo que me provocara al momento) completamente con ellas y luego lo incluía dentro del juego de las curitas “unicolores”. Ah! porque debo aclarar, que en mi casa siempre hubo curitas de 2 tipos, unas serias, fastidiosìsimas y que ya dolían de no más verlas, de un color carne horrible que luego yo para quitarle “el feo” las pintaba, con marcadores que no se chorreaban, les ponía escarcha y mucha pega y a veces hasta calcomanías encima y otras que vinieron luego de muñequitos y muchas formas, tamaños y con olores, arrechìsimas y otras hasta que brillan en la noche. Total, para mi las curitas siempre fueron como un papel especial que podía pegar en cualquier parte y que además descubrí que siempre, todavía no se por qué, a la gente le daba como un “no se que, porecita” el despegarla, jajaja, así que tenía entre otros dones, que luego explicaré, también ese, el de la “permanencia en donde le diera la gana”, es decir, en donde a mi se me hubiera antojado dejarla pegada. Siempre recordaré con un placer que todavía me provoca, pero que ya a mi edad no puedo repetir, pues me “rayaría” delante de mis panas, cuando hacía una pista gigante en forma de 8 acostado para mis carritos, pues aunque ya tenía una eléctrica, esta no tenía todas las alcabalas y vainas que yo le “metía” para “aderezar”, como dice mi mamà, el nuevo juego que creaba mientras la construía. Las curitas eran antifaces de mis muñecos que pintaba, fueron tattoos extrañísimos, fueron también curitas si el muñeco estaba herido y si necesitaba alguna pulsera especial un pelo 3–d, pues ellas “fueron” también pulseras, antes que las de goma que ahora todo el mundo usa.

Y ni hablar de las de muñequitos y colores que salieron después, me simplificaron en algo el trabajo y todavía (pero esto es secreto, porfa) juego con los dedos, poniéndome quizás un par, una en cada índice, y me tiro unas luchas que hasta logran hacerme más daño del que ya tenía antes de ponerme las curitas, pero yo gozo muchísimo y me río en silencio y otras a carcajadas pues quizás sólo los que han jugado a “esto” pueden entenderlo.

Pero hay una parte MAGICA que será y sigue siendo la MARAVILLA de las curitas y todavía ¿no se por qué? Solamente recuerdo que en las infinitas veces que me corté o me raspé o me hice daño en alguna parte de mi cuerpito y de él salió por más pequeña que fuera o muy grande la herida, porque también me di unos golpes que no veas tú, algún asomo de sangre o agüita o algo parecido, el solo nombre de “CURITA” a lo lejos de las carreras de mamà o de mis maestras o papá o mi hermano, ya representaba para mi CASI el alivio total, por no decir la DESAPARICION ABSOLUTA, del accidente sucedido. No se por qué carrizo esa palabra tan boba como “CURITA” tiene ese poder tan grande de SANACION INMEDIATA, aunque tengas una bola debajo de ella como un huevo de gallina o una herida de 7 puntos, no importa, la curita te la sanará y lo mejor de todo es que casi en fracción de segundos, luego de una hora llorando, como poco, zasss!!! Te desaparece el dolor. No me lo crean, si quieren, pero sucede!!! Creo que es una cuestión de confianza, ¿será?, que viene entre nosotros y “ella” y nuestros papás desde que somos pequeños, pero mejor le preguntaré a ellos el misterio este que no acabo de entender cuando termine estos cuentos que ya se me hicieron muy largos y creo que me voy a dormir con una curita en cada dedo índice, pues tenía todas las vacaciones sin escribir en la “compu” y como que me salieron 2 ampollas!!! Auch!!!

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola Sebastián:
Dile a tú mamá que no publique tus cuentos con su nombre. A eso se le llama "PLAGIO". (Sí, yo sé, es una palabra complicada... ya te la explicaré otro día)
Un beso,
Tu madrina

12:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Bella tu historia, se ve que eres una buena madre y que quieres mucho a tu hijo.
Silvia.

8:00 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home